El cerebro creativo
Hablar sobre el cerebro creativo, y sobre la creatividad en general, es una excelente manera de comenzar este curso de introducción a la creación literaria. Con estas primeras píldoras formativas, aprenderás a estimular tu cerebro para sacar el mayor rendimiento a la hora de escribir esas historias tan maravillosas que el mundo espera de ti.
Espero que no seas de esas personas que consideran que la creatividad es algo innato en seres especiales, del que solo unos pocos privilegiados pueden disfrutar, capaces de plasmar sus ideas en grandes obras literarias. En Kaizen sabemos que eso forma parte de una mitología creada por una élite literaria que, durante mucho tiempo, ha vivido de la figura de ser «el escritor», ninguneando a quién no estaba en esos círculos culturales. Lamento decirte que, a través de las décadas, han intentado lavarte el cerebro a través de estas creencias limitadoras con la intención de que, ni siquiera, intentes plantearte la idea de escribir. Por eso, nos centraremos en la creatividad la hora de plasmar tus ideas sobre el papel para demostrarte que todo eso que te han contado de las musas es una patraña. Una mentira para impedir que puedas desarrollar con libertad tu talento literario.
¿Qué es la creatividad?

Seguramente estarás pensando que estos conceptos, que te estamos intentando meter en la cabeza, son un tocho sin sentido. Pero nada más lejos de la realidadue necesitamos que tengas todo esto muy claro para que te conciencies, para que tengas la fortaleza necesaria y las bases para afrontar tu carrera literaria.

Así que intenta quedarte con al idea de que la creatividad es una competencia innata en cualquier ser humano, y que además consiste en la capacidad para genera nuevas ideas o conceptos, y asociaciones entre ideas o conceptos conocidos. La creatividad podría ser sinónimo de pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente, o pensamiento creativo. Es una habilidad típica en de la cognición humana, presente hasta cierto punto en algunos primates superiores (Si los monos tienen creatividad, ¿no la vas a tener tú?).
¿Y la imaginación?
Se sabe que el pensamiento original nace de la imaginación. La psicología experimental ha intentado estudiar los mecanismos mentales de los que se valen estas capacidades, sin mucho resultado. Pero sí podemos garantizar que la imaginación es un proceso creativo superior que permite al individuo manipular información, generada intrínsecamente, con el fin de crear una representación percibida por los sentidos.
Nos valemos de la imaginación para visualizar mundos que otros nos quieren contar en sus libros. Jugamos con ella, como los niños. Sí estás en esto de la escritura, seguramente has sido un niño rarito con un amigo imaginario, que creaba diálogos con sus muñecos mientras jugaba, o que le asignaba roles a los personajes imaginarios en un lucha o aventura que solo existía en tu cabeza.
Si fue así, bienvenido al mundo de la creatividad y la imaginación. Si has llegado hasta este punto de la lección, me gustaría darte una serie de hábitos, o tareas, que te ayudan a tener el musculo de la creatividad en plena forma y, consecuentemente, generarán en ti un estado propicio para el ejercicio de la imaginación, la creación de mundos de fantasía, y esos personajes que siempre quisiste conocer.
Hábitos para una mente creativa
A continuación te vamos a explicar una serie de hábitos que, como escritor, es imprescindible que incorpores a tu vida. Estos hábitos te ayudarán a mantener y desarrollar tus capacidades cognitivas, imprescindibles a la hora de desarrollar cualquier actividad creativa. Bien es sabido que un corredor de maratones no se presenta a una carrera sin entrenar. Pues asimila desde ya que tu libro es la maratón y que estas practicas, y la escritura continua de tus textos, te servirán para mantener en perfecto estado el músculo de la creatividad.
Lee el doble de lo que escribes y, cuando todo esté perdido, regresa a una biblioteca (Stephen King)
Primer hábito: Lee, lee, lee, lee, y lee
Este es quizá el más importante de todos los consejos. Lo dice en su manual para escritores: Lee el doble de lo que escribes y, cuando todo esté perdido, regresa a una biblioteca. Es esencial leer mucho ya que te baja de las nubes y te pone los pies en la tierra. Si lees a escritores de gran calidad, te vas a sentir tan insignificante que nunca llegarás a mejorar tus textos, pero si los lees con humildad y con ganas de aprender, sacarás gran partido de ellos. Leer es fundamental para aprender: es esencial tener curiosidad y ganas de aprender para escribir.
Lee cada día un rato, intenta dedicar más tiempo a la lectura que a la escritura. Pero, en el caso de que no puedas, intenta leer de manera constante, de esa forma, a nivel mental, notarás mejora. La lectura no solo es una buena fuente de aprendizaje, también se mejora la memoria, ciertas capacidades cognitivas y ayuda además a reducir el estrés.
Leer te ayuda a cambiar el sombrero del género en el que quieres desenvolverte. Si te apetece escribir una historia policial no hay nada más contradictorio que leer romántica durante el periodo de escritura. Lee a los mejores en este género durante el periodo de creación, intentando aprender de ellos, pero no copiando. Recuerda que no tiene nada que ver copiar con inspirarte. Lee a los mejores con humildad, y déjate inspirar por sus vivencias, sus biografías, las rutinas de escritura.
Segundo hábito: Escucha música
Escuchar música estimula la creatividad. Eso es algo que es incuestionable, activa regiones de nuestro cerebro que favorece esas conexiones de las que hablamos al principio de la lección. Y aquí va otro consejo que te tendrás que tomar al pie de la letra: Escucha la música que te haga feliz. No se trata de guiarte por un estudio u otro. Simplemente escucha la música que te relaje y te haga feliz, y que sientas que te inspira. Sobre todo busca la inspiración a través de momentos musicales. Puede ser música clásica, bandas sonoras, o incluso Heavy.
Tercer hábito: Visualiza las tus metas
Como te he comentado anteriormente, a lo largo de este curso, te enseñaremos a escribir con los pies en la tierra. Tendrás querer leer y escribir con humildad, si de verdad quieres notar mejoría, al menos a medio plazo. Pero no se te olvide que para estimular la imaginación no hay nada mejor que soñar despierto.
Visualiza tus metas. Imagínate con el manuscrito acabado, con tu libro publicado, hablando con lectores, o atendiendo entrevistas; la gente expectante con tu libro. Tu libro en el escaparate de tu librería favorita. Acuéstate y levántate con este tipo de visualizaciones. Te ayudarán a fomentar esa parte visual que nos ayuda a describir en la narrativa. Y además será un hábito que se convertirá en placer diario.
Materializa todo esto

Lo bueno de hacer un curso en el que te están explicando una serie de herramientas para incorporar a tu vida es que al final te sirvan para algo. A la mente le encanta funcionar en piloto automático, así que estoy seguro de que si incorporas esto, por muy poco que sea, diariamente, al final acabarás haciendo que tu mente, de manera automática, se haga que los hábitos estén presentes. Por ello el ejercicio que te proponemos como final de esta primera lección es el de hacer una ficha en la que escribirás cuantas horas o minutos has dedicado a cada hábito. Y esto será imprescindible para terminar el curso, porque formará parte del trabajo final.