Fuentes de ideas: la inspiración
Ya que hemos hablado de la creatividad y de cómo aplicar esta inteligencia creativa a la escritura, no podía faltar la inspiración. La inspiración viene a ser un brote de creatividad. Muchas personas piensan que la inspiración es un estado especial que solo puede surgir en la mente o cuerpo de genios creativos, artistas, o gente que tiene dotes especiales.
El termino inspiración literalmente significa «recibir aliento» y tiene su origen en el helenismo y la cultura hebrea. Es un concepto con el que se ha especulado durante siglos, y ha sido fruto de investigación de científicos de la psicología cognitiva y en campos como la neurociencia.
La inspiración en la escritura

Ya sabes que en este curso te enseñaremos a escribir de una manera práctica. No no nos interesa tanto pararnos en conceptos teóricos. Y si que nos conviene poner en practica lo antes posible las técnicas relacionadas con al escritura creativa.
Muchos poetas del romanticismo han hablado sobre la inspiración en la escritura, sobre encontrar a la musa. Y creemos que hay mucha mitología en torno a este concepto. Así que hemos intentando recopilar las técnicas que sabeos que funcionan para encontrar la inspiración. Digamos que todo parte del trabajo y la constancia, y que en algún momento la inspiración llegará, siempre que te encuentre trabajando, como decía el genio Picasso.
Utiliza estos tips para llegar a ese estado que te permita parir tu obra creativa. Te serán de gran ayuda sobre todo si crees firmemente en ellos. Y sobre todo, disfruta del proceso.
Partir de una imagen estática
Este e un ejercicio que deberías hacer de vez en cuando, sobre todo durante esos momentos en los que buscas la inspiración. Recopila imágenes, sal a la calle a tomar fotos. Esto te ayudará a componer un banco de imágenes que podrás utilizar en un futuro en el que estás falto de inspiración.
Imagina que tienes entre tus manos la fotografía de un niño sentado en el banco de un parque junto a un adulto. Párate unos segundos y mírala ¿Que ves? Ponle nombre a esos dos personajes ¿De donde vienen? ¿Que hacen ahí? El adulto podría ser el padre, el tío, o un extraño. Cada una de las vertientes dan pie a una historia diferente, de diferente género literario. En el caso de que conviertas al adulto en un extraño podrías llevar la historia por el lado del terror, suspense, el thriller. En el caso de convertir al adulto en el padre, ponle drama, imagina que es padre divorciado que comparte custodia con la madre ¿Como han llegado hasta ahí?
También puedes tomar una fotografía tuya y simplemente ponerte a escribir en formato autobiográfico. Lo bueno que tienen nuestros recuerdos y nuestra mente es que nos solemos quedar con los mejores recuerdos. Así que será muy placentero revivir y escribir al mismo tiempo todo eso. En cada fotografía hay una historia, solo hay que ponerse a trabajar.
Recurrir a historias reales y noticias
Recurrir a historia y noticias reales es algo parecido a lo que hacen los copywriters. Si en el momento de consultar fuentes no tenemos ganas de desnudarnos, siempre podemos recurrir a las historias personales de otros, siempre respetando la imagen de los personajes reales.
Para hacer esto solo tienes que leer atentamente una noticia de sucesos de cualquier periódico. No hace falta que sea material escabroso, tampoco tenemos que pasarlo mal. Cualquier anécdota vale, imagina que encuentras una noticia sobre un récord Guinnes que aparentemente no tiene importancia, algo como lanzamiento de huesos de aceituna. Pero podrías sacar una historia de ese hecho que parece ridículo. Imaginar la motivación de un personaje para acabar cumpliendo un récord como ese, invirtiendo su tiempo de vida en algo como lanzar huesos de aceituna. Parece algo ridículo a primera vista, pero detrás de todos hay una historia. Lo que para nosotros no es importante puede ser para otra persona un proyecto vital de gran importancia.

Otra forma de encontrar la inspiración, quizá la menos aconsejable. Principalmente porque es casi como matar moscas a cañonazos. Sentarse a escribir sin pensar es arriesgado en el sentido de que te puedes desmotivar al no ver resultados inmediatos. Pero es aconsejable si los otros dos recursos no te han funcionado. Recuerda que se trata de trabajar, y de encontrar la inspiración mientras trabajamos.
Esta técnica consiste básicamente en sentarte a escribir sin pensar nada de lo que estás haciendo. Dejarte llevar. Si eres rápido mecanografiando te darás cuenta de que conseguirás mucho material en poco tiempo. Es cuestión de recopilar todo, releerlo, arreglarlo hasta que salga algo coherente. O no, porque quizá tengas que tirar bastante material.