Géneros literarios: novela histórica

Géneros literarios: novela histórica

Uno de los géneros más recurrentes para los escritores noveles es el histórico. Tal vez, motivado por el éxito aparente de este tipo de novelas. O debido a que muchos consideran que la novela histórica es sencilla de escribir. Al fin y al cabo, ¿quién no ha estudiado a los Reyes Católicos en el colegio?

Pero escribir una novela histórica es todo lo contrario a sencillo. Si de por sí, cualquier novela requiere mucha investigación y trabajo, en la histórica se multiplica para no cometer errores garrafales. Ya que no se trata solo de que la Historia sea correcta, también debemos cuidar la ambientación y no caer en juicios de valor.

¿Quieres saber qué debes y no debes hacer para lograr una novela histórica redonda? Aunque no tenemos una varita mágica para lograr un best sellers (eso solo lo tiene Ken Follet y no lo cuenta), sí que podemos ver cómo hacer una buena obra.

La importancia de la documentación

Por supuesto, todos tenemos algún conocimiento de Historia, y cuando nos lanzamos a escribir una novela histórica elegimos un periodo que nos gusta y nos apasiona. Pero, ¿es eso suficiente? La respuesta es no. Para realizar un trabajo casi perfecto, es importante documentarnos sobre la época y la zona en la que se va a desarrollar.

Así, no será lo mismo el siglo XV en Andalucía (aunque con la frontera con Granada viva) que en Inglaterra. Igual que no será lo mismo la Escocia del siglo XVIII que Francia en esa misma época. Y es frecuente cometer ese tipo de errores.

Por eso, documentarnos es fundamental. Pero es importante hacerlo en fuentes fiables:

  • Biblioteca Nacional: en sus catálogos on-line puedes encontrar documentación de casi cualquier tema histórico sobre el que quieras trabajar. 
  • Pinacotecas virtuales: el arte te va a dar mucha información sobre la forma de vestir y las costumbres de la época. Normalmente, las obras hacen referencia a las clases pudientes (que son las que pueden pagar los encargos) o sacras (por el mismo motivo), pero las encontraremos de carácter costumbrista y militar.
  • PARES: al igual que la biblioteca nacional, cuenta con gran cantidad de fondos archivísticos que te permitirán adentrarte en profundidad en la época que estudias. 
  • Dialnet: es un repositorio de obras académicas con un buscador muy sencillo de utilizar. Solo tienes que buscar palabras claves sobre lo que desees investigar y tendrás acceso a miles de artículos y libros.

¿Qué es lo que no debes hacer para documentarte?

La respuesta es sencilla: olvídate de los documentales de Canal Historia y de las películas de hollywood. Ni las pirámides las hicieron los extraterrestres, ni Robert Bruce fue tan malo como lo pinta Braveheart.  Tampoco te recomendamos acudir a tu amigo estudiante de historia: sí, él tendrá más conocimientos que tú, pero eso no quiere decir que lo sepa todo de todas las épocas. Además, puede cansarse de darte información sin recibir nada a cambio.

Evita revistas divulgativas como Muy Historia, la Aventura de la Historia y revistas similares. Pueden darte una pequeña ayuda, pero no son la realidad de lo ocurrido en una época. Tampoco debes fiarte de otras novelas históricas, como la tuya, también son ficción y sus autores pueden haber cometido errores.

¿Qué es y qué no es una novela histórica?

Es más sencillo decir qué no es una novela histórica que una histórica ya que está puede tener muchas acepciones. Por ejemplo, una novela desarrollada en la II Guerra Mundial será histórica en cuanto que cuida ambientación y hechos; pero si lo que nos narra no se asemeja a la realidad, no importa en qué época ocurren los hechos. Igual ocurre con obras que narran búsquedas de hechos pasados. Si son fieles a la realidad histórica se podrán considerar como tales.

Así, por ejemplo, el Código da Vinci (Dan Brown) se vendió como histórica (ya que busca resolver un enigma pasado) cuando no tiene nada de ello. Similar es el caso de Iacubus (Matilde Asensi), que se desarrolla en el Camino de Santiago en plena Edad Media, pero pare usted de contar. Sin embargo, obras como Timeline (Michael Crichton) es una novela de Ciencia Ficción -viajes en el tiempo- que cuida perfectamente la ambientación medieval.

Ambientación

Es fundamental para conseguir una buena novela histórica. Para eso, debemos tener en cuenta aspectos que van desde la música de la época hasta las bebidas, pasando por la vestimenta, las construcciones y las jerarquías sociales. Por supuesto, también, el vocabulario.

En la ambientación, es fundamental el estrato social del personaje, para construirlo correctamente. Por ejemplo, será complicado que un pilluelo huérfano del Madrid de los Austria llegue a ser Comendador de ningún lado. Y si el pilluelo es pilluela, olvidémonos de cualquier ascenso social que no vaya de la mano de un hombre maduro o una viuda sin hijos.

Construcción de personajes

Ya hemos comentado algo. Pero es muy importante que el personaje actúe de forma coherente a su época. De otra forma, toda la investigación, documentación y ambientación, se viene abajo. Por ejemplo, es incomprensible que en el siglo XIV una jóven solicite un cónclave familiar para votar con qué persona deberá contraer matrimonio. Por mucho que eso nos parezca un ejemplo de lucha feminista, jamás pasaría en esa época. Sin embargo, esa lucha tendría mucho sentido entre los movimientos sufragistas del siglo XIX en Inglaterra.

También es importante el estrato social y origen del personaje. Tanto en la forma de hablar, como en el comportamiento. Y eso influirá en el desarrollo psicológico del mismo según transcurran los acontecimientos de la novela. Lo que es fundamental para que tenga coherencia el texto.

No es un libro de historia

Los acontecimientos históricos que envuelven a la trama tienen que mostrarse sin enseñarse. Deben ser los personajes los que con sus actos y palabras nos muestren qué ocurre a su alrededor, pero si tienes que gastar 10 páginas en contar la situación de los judíos en la Sevilla de 1492 has cometido un error de calculo.

Di no a los templarios

Son muchas las novelas históricas que tienen a cometer errores (en ocasiones buscados) de temporalidad. Es lo que aquí llamamos templarios. Desde el ver a hombres embriagados de ron en la Roma capitolina hasta encontrarte un templario en la conquista de Canarias en el siglo XV, pasando por el uso de términos y actitudes actuales en épocas pasadas.

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